Comarca

Del centro de la tierra a la última estrella del cosmos.

La comarca Cuencas Mineras se extiende en los alrededores de la Sierra de Sant Just, en el centro de la provincia de Teruel. Tiene importantes y abundantes recursos: el paisaje, la ruralidad de sus pueblos, los Parques Culturales, Geológico y Escultórico, los Bienes de Interés Cultural, los enclaves paleontológicos y el arte rupestre levantino Patrimonio Mundial de la Unesco, los puntos de interés geológico y una naturaleza de alto valor reconocido por los LIC y las ZEPA. Los recursos se dispersan en un medio diverso y a elevada altitud con baja densidad y numerosos núcleos aislados y pequeños. Una parte de la oferta turística de la Comarca para aumentar visitantes y su estancia, es la red de senderos. Los senderos, diseñados con participación, se vertebran en torno a tres ríos: el Guadalope, el Aguasvivas y el Martín. Con la red de senderos se canaliza la demanda integrando vías verdes y circuitos de aventura, El carbón no fue el único recurso de esta comarca, ya que existe la explotación de las minas de plomo, hierro, yeso y sal. El lignito fue descubierto durante el siglo XVII, aunque su explotación no se llevó a cabo hasta el siglo XIX. Esta parte de la historia de la comarca puede rememorarse en el centro de visitantes de la arqueología minera, el museo minero de Escucha. Otros atractivos son los centros de interpretación, el balneario de Segura, la ruta de obras hidráulicas, las pinturas rupestres o el observatorio astronómico de Montalbán. Los senderos recuperan caminos tradicionales que dan valor a nuestro patrimonio. Y refuerzan nuestra identidad de caminos sempiternos. Nos acercan a la memoria de los pueblos. Los senderos es parte de la estrategia turística comarcal. Un producto propio para proyectar al futuro con las nuevas tecnologías el patrimonio natural, histórico y geológico. Del origen y el interior de la tierra a la dinámica del cosmos, la ecuación dinámica del universo.

Sus parajes se encuentran surtidos de numerosos restos arqueológicos, pinturas rupestres localizadas en Alacón, y poblados celtas e íberos. Más tarde sus gentes se vieron dominadas por los romanos y cartagineses, y, siglos más tarde, por los musulmanes, pasando a formar parte de las taifas de Zaragoza y Albarracín hasta la reconquista efectuada en el siglo XII. Alfonso II se encontró con la obligación de fortificar todos estos territorios para conservarlo en manos de la cristiandad. Como testigo de aquella época, aparecieron las numerosas iglesias mudéjares, góticas y renacentistas, los castillos y las casas palaciegas, destacando los conjuntos urbanos de Montalbán y Aliaga. La mayor actividad gira en torno a la localidad de Montalbán, con su monumental parroquia de estilo gótico-mudéjar, declarada monumento Histórico-Artístico. Destaca también el castillo de Aliaga, del siglo XII y la iglesia parroquial de Castel de Cabra, datada del siglo XVI, además del poblado íbero del cerro de Santa Bárbara. Merece especial atención la torre mudéjar de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, incluyendo las ermitas de la Virgen de Aliaga y, en cuanto a la arquitectura civil, citaremos la casa Aranguren del siglo XVI, en Muniesa.. En Hoz de la Vieja se encuentra la iglesia parroquial y la esbelta torre del castillo del siglo XIV. Uno de los más bellos parajes de esta comarca se encuentra situado en el Parque Geológico de Aliaga; constituido por un mirador excepcional de 200 millones de años, para los interesados en el devenir de los siglos y la transformación de los terrenos se antoja un lugar imposible de eludir. Otro impresionante paisaje natural se encuentra localizado entre los municipios de Obón y Alcaine, conocido como las Foces del Martín.